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La Coctelera

Tema 5: El milagro del gallo y la gallina

 

La historia más fascinante que existe sobre el Camino de Santiago, en mi opinión, es el milagro del gallo y la gallina.  Cuando fuimos a la Catedral de Santo Domingo de la Calzada, el sitio donde tuvo lugar el milagro, vimos los gallos que viven adentro para darles a los peregrinos algo de suerte antes de empezar el viaje.  También hay muchas imágenes del gallo, ya que es uno de los símbolos que representa la peregrinación a Santiago de Compostela igual que la concha, la espada, el bastón, etc.

Según la leyenda, un joven alemán (de 18 años) que se llamaba Hugonell peregrinaba a Santiago en el siglo XIV.  Iba con sus padres, y se quedaron en un mesón donde trabajaba una chica que se enamoró de él.  Intentó conquistarlo, pero Hugonell no quiso hacer nada con ella.  Enfadadísima y con ganas de vengarse, puso la chica una copa de plata en el zurrón del alemán.  Luego le acusó de ladrón, y antes de que la familia pudiera seguir el peregrinaje, llegó la justicia y le condenó a Hugonell a muerte.

Los padres se pusieron a rezar al Apóstol Santiago pidiendo ayuda, y después de la ejecución de su hijo, se acercaron a su cuerpo ahorcado y oyeron que les hablaba y que les decía que estaba vivo por la gracia de Santiago Apóstol.

Los padres fueron inmediatamente a contarle la noticia al corregidor, que se encontraba en ese momento en la población de Santo Domingo de la Calzada, La Rioja, cenando unas aves. El corregidor no se creyó lo que le decían los alemanes, y con la intención de burlarse de ellos, dijo la frase: "Vuestro hijo está tan vivo como este gallo y esta gallina que me disponía a comer antes de que me importunarais".  En ese momento, el gallo y la gallina saltaron del plato y se pusieron a cantar.  De este acontecimiento nació los famosos versos: Santo Domingo de la Calzada / Donde cantó la gallina después de asada.

Tema 4: El Año Jacobeo

El Año Jacobeo (Xacobeo en gallego) hace referencia al año en que el 25 de julio (el día del apóstol Santiago) cae en domingo. Esto sucede con una cadencia regular de 6-5-6-11 años, y por lo tanto, se celebran catorce Años Santos Jacobeos cada siglo. Existen varios requisitos para los católicos practicantes en estos años para que puedan lucrar el jubileo.  Incluido entre ellos está el requisito de visitar la Catedral de Santiago de Compostela en Galicia para ver la tumba del apóstol, donde es costumbre atravesar la Puerta Santa.  (También se recomienda que se reciban los sacramentos de la penitencia y de la comunión, además de asistir a misa.) 
Explicación
En cuanto a la historia del Año Jubilar (su otro nombre), se dice que fue establecido por el Papa Calixto II en 1126.  Los últimos han sido 1993, 1999, 2004 y 2010; el próximo será 2021.  Así se puede ver claramente la cadencia de ellos.  Esta cadencia (6-5-6-11) originó debido al ritmo de los años bisiestos, y también al hecho de que hay siete días en una semana.  Sin los años bisiestos, se celebraría el año jacobeo cada siete años.  (Sin embargo, a veces hay alteraciones en la secuencia de bisiestos, las cuales cambian la cadencia de los años jacobeos.)

Durante los Años Jacobeos, suele haber aun más peregrinos y turistas que deciden visitar la Catedral en general.  Sucede que este año el 25 de julio cae en domingo, y ya se está preparando Santiago de Compostela para las multitudes.  Aunque la mayoría de esta preparación hoy día es comercial (hasta en el Camino), no se ha perdido totalmente el aspecto ‘santo' y el significado/la importancia del año jacobeo.
Aparte de todo esto, también se ha comentado mucho sobre la llegada de los príncipes (Felipe y Letizia) a Roncesvalles para "abrir el año jacobeo", una costumbre que se realiza cada vez que el día festivo cae en domingo.  De hecho, recientemente se ha publicado un artículo en El Mundo que trata de este evento.  Al llegar a Roncesvalles (Navarra), los príncipes quedan con figuras políticas y religiosas (el arzobispo) para hacer un pequeño recorrido simbólico a pie del área.  Se juntan con los presidentes de las ocho comunidades autónomas por las que transcurre el Camino de Santiago: Aragón, Asturias, Cantabria, Castilla y León, Galicia, La Rioja, Navarra y País Vasco.  Luego, ponen fin al evento con una visita ceremeonial a la catedral de Pamplona.  Desde 1993 (en los años jacobeos), se celebra un acto de estas características en Roncesvalles, reuniendo a las representaciones de la Corona y del Gobierno de la Nación, con los presidentes de las distintas comunidades del Camino.  El objetivo de esta conmemoración es hacer hincapiE en "la importancia que para el patrimonio cultural propio y universal tiene el Camino de Santiago y el nexo de unión que supone para todas las comunidades, pueblos y naciones que comparten la herencia común jacobea", según lo que se comunica el Gobierno de Navarra.

Cosas y experiencias del Camino

Aunque solamente tuvimos la oportunidad de recorrer un trozo pequeñísimo de una ruta del Camino de Santiago, ha sido una experiencia que nunca olvidaré.  Al principio del primer día estaba un poco preocupada, pues estaba lloviznando y casi nos perdemos a causa de la escasez de flechas amarillas.  Sin embargo, con el paso de las horas, todo nos iba bien.  Me gustó muchísimo la Catedral de Santo Domingo de la Calzada; pudimos ver una gran cantidad de símbolos religiosos y cosas que todavía tienen importancia para los peregrinos.  La Catedral tiene una colección amplia de cuadros, cálices, y estatuas religiosas.  El sótano también es un santuario impresionante.  Esta catedral tiene un par de gallos que, según la leyenda, tienen que cantar al peregrino para que tenga buena suerte durante el Camino.  Tras un par de minutos de silencio, no creía que fuésemos a tener suerte, pero al final nos cantaron-varias veces.  (La verdad es que se emocionaron porque vieron al hombre que venía a darles de comer, pero quedamos en que eso valía.)  Gracias a los gallos, tuvimos la bendición de buen tiempo durante el resto del viaje. 
Al salir de la Catedral, todos empezamos a caminar a velocidades distintas.  Llegué a formar un grupito con Nicole y Christina, y me eran muy buena compañía.  La primera vez que paramos a comer, fuimos a un pueblo donde había muy pocos bares.  Entramos en uno que parecía la cocina de una casa; había mucho humo y un par de hombres viendo un partido de fútbol en la tele.  La dueña del bar me recordaba a una madre, ¡pero cariñosísima!  Nos trató muy bien y no nos cobró casi nada aunque comimos hasta ponernos moradas.  Seguimos caminando después, muy contentas, aunque todo el tiempo nos preguntábamos si iba a haber más peregrinos.  (¡No veíamos a nadie menos nuestros compañeros de clase!)

Llegamos al primer albergue en Belorado, un lugar seco y cómodo (antes de que apagasen la calefacción por la noche, claro).  Fuimos a comer casi todos de la clase en un restaurante al lado, donde nos trataron muy bien y no nos cobraron el vino que bebimos.  He notado que la diferencia entre la gente de los pueblos pequeños en el norte de España y los habitantes de Madrid es asombrosa.  No quiero decir que sean fríos los madrileños, pero se nota en el comportamiento de los peregrinos (y la gente que vive alrededor del Camino) que la mentalidad es distinta.  Me ha gustado mucho ser tratada de una manera tan...estimada, además de conocer a tanta gente interesante y bondadosa.

Durante las partes del Camino que realizamos al lado de la carretera, nos fijamos mucho en los camioneros que nos pitaban.  Al principio, no sabíamos si debíamos sentirnos ofendidas como suele pasar con los conductores groseros en los Estados Unidos, pero llegamos a descubrir que un pitido es como una "ultrella" non-verbal  (si así se dice...).  Así que es una costumbre, o un gesto animador dirigido a los peregrinos  por parte de los conductores en la autovía.  Igual que los peregrinos se saludan entre sí cuando se ven en el Camino, la gente que les mira desde lejos también les anima y respeta.  Siente muy bien recibir algún tipo de reconocimiento por hacer un esfuerzo tan grande, aunque sea sólo un pitido o "¡Buen Camino!".

El día siguiente fue mi cumpleaños.  ¡Qué día más bueno e inolvidable!   Aunque no había dormido nada la noche anterior, me encontré con un poco de energía al levantarme.  Tras mucha fruta y una taza de Cola Cao en la única cafetería de la plaza que estaba abierta, decidí ignorar el dolor de la cabeza y animarme a hacer el Camino con una gran sonrisa.  Hacía muy buen día; había sol y pocas nubes.  Durante el desayuno, conocimos a Carlos, un hombre de Barcelona que también estaba haciendo el Camino (ruta Roncesvalles).  Tenía problemas con el tobillo, así que iba de un ritmo bastante despacio (como nosotras) y nos servía de muy buen guía y compañía.  ¡Por fin encontramos a algún compañero español!  Cuando le preguntamos cuáles eran sus motivos por hacer el Camino, nos respondió, "Pues hace poco que me despidieron de mi trabajo...y aquí estoy."  Como dije en la entrada anterior, no importan los motivos ni las razones de los peregrinos por hacer este viaje; somos todos peregrinos y todos unidos por un destino final.  Somos iguales en la idea de que estamos atravesando la tierra e yendo al mismo sitio, conociendo a buenos amigos durante la ruta.  Es una actividad que encuentro muy unificadora.  Jamás he conocido a un hombre tan simpático como Carlos, y seguro que será un amigo para toda la vida.  (A ver si se pone en contacto con nosotras cuando termine el Camino este mes.)

Por la tarde llegamos a San Juan de Ortega, un pueblo pequeñísimo que tiene menos de treinta habitantes.  Hay dos palabras que resumen muy bien nuestra experiencia en este sitio: Qué Frío.  Gracias a Dios que me había duchado la noche anterior en el albergue que tenía algo de agua caliente, porque no pensaba mojarme.  Después de subir para guardar nuestras cosas, fuimos todos al bar que está al lado del albergue con el fin de calentarnos un rato (o sea, toda la noche).  Allí conversamos con otros peregrinos; había muchos y todos eran de partes distintas.  Conocimos a un gaditano mayor, Julio; una mujer de Madrid; un chico de Italia; un chico de Carolina del Norte; un chico (Dan) de Canadá; y una mujer australiana cuya madre era española.  Fue una mezcla interesantísima y genial; nos divertimos mucho charlando, bebiendo, y cenando con aquella gente.  Cuando era hora de acostarnos, todos pasamos un frío insoportable que no nos dejó dormir casi nada.  Me puse cada prenda de ropa que tenía conmigo (el abrigo incluido) para poder dormirme, pero al final todos nos despertamos viendo la respiración en el aire.  El día siguiente fuimos a Burgos en autobús para ver la Catedral y la ciudad.  La Catedral es una maravilla; en mi opinión es la más preciosa que hay en todo el país.  (Menos mal que ya la había visto hace dos años con una guía turística, pues apenas podía pensar por el frío que sentía a causa de las zapatillas que no se me secaron.)  En fin, a pesar de casi morirme de hipotermia, el Camino de Santiago fue una experiencia que mereció la pena sin duda.  Me ha encantado poder conocer a otras personas durante el Camino, un aspecto crucial al proceso de peregrinar.  Además de eso, ya puedo decir que entiendo un poco mejor lo que significa ser peregrino y la importancia de la historia de la cristiandad en España.  Si tuviese la oportunidad de volver a hacer el Camino, lo haría sin pensarlo dos veces (pero en mayo, quizás).  Como muchos compañeros míos, tengo ganas de llegar al final y ver la Catedral de Santiago de Compostela algún día.

pregunta vergonzosa...

Hay alguien que sepa cómo 'editar' las bitácoras??  No veo ninguna opción que me permita hacer cambios después de publicar...hmm. :-/  El mundo de blogging es algo nuevo para mí jajja.

¿Qué significa ser PEREGRINO?

Lo que significa ser peregrino no se puede definir con palabras en una bitácora, ni medir en términos cuantitativos; es algo que simplemente va más allá del texto.  Ser peregrino puede tratar de un objetivo (de hacer algún viaje o peregrinación), la búsqueda de una identidad, o incluso un sentimiento que muchas veces va acompañado con una experiencia significativa.  Esta experiencia del peregrino quizá le permitirá observar el proceso de autodescubrimiento y adquirir una idea más clara de quién es.  
Además de experimentar este desarrollo personal, el peregrino en su viaje tendrá la oportunidad de sentir una vinculación con otros peregrinos que tienen el mismo objetivo que tiene él.

Es bastante obvio que no me consideraría ´´peregrino´´ del Camino de Santiago , pues sólo he probado un trocito del Camino y la vida del peregrino andante.  Además, sigo descubriéndome a mi misma a través de otras vías (sea la pintura, la poesía expresiva, o mis propias creencias religiosas).  (Menos mal que me encontré con otras personas en el Camino que me contaron sus motivos por hacer la peregrinación.)  Lo que sí puedo decir de mi ´´mini peregrinación´´ es que he sentido una vinculación muy fuerte no solamente con mis compañeros de clase, sino también con la otra gente a la que conocí durante el viaje.  También debo mencionar que he vuelto a Madrid este fin de semana con un entendimiento de lo que tienen que soportar los peregrinos, lo cual me ha ayudado muchísimo a valorarles.  En fin, habiendo podido conocer los varios aspectos de la peregrinación a Santiago de Compostela, ahora veo ciertas partes del catolicismo y la historia española desde otra perspectiva.  Sobre todo, les tengo aun más respeto a los que siguen peregrinando a la Catedral hoy.

Como ya se sabe, todavía existe mucha gente creyente que realmente peregrina (especialmente a Santiago de Compostela) por motivos religiosos, y éste es el que más destaca para mí.  La peregrinación religiosa quizás es la más conocida (o por lo menos, lo más llamativo) para la mayoría de la gente.  Sin embargo, mientras la creo algo clave en la historia del mundo, no puedo negar que también hay otros tipos de peregrinaje.  No se puede poner límite a la institución de la peregrinación; es decir, que no se debe nombrar la fe religiosa como la razón más importante en cuanto al viaje a Santiago de Compostela.  Todos tenemos nuestros propios motivos por viajar a esta ciudad, y sean cómo sean nuestras metas y procesos de autodescubrimiento, todos podemos llamarnos ´´peregrinos´´.

Vocabulario Camino de Santiago: ´´Ultrella´´

La palabra ´´ultrella´´ (también escrita como ´´ultreia´´ y ´´ultreya´´) que se sigue oyendo hoy día en el Camino de Santiago viene del latín.  Realmente está formada por dos palabras latines, ultra (´´más´´) y eia (´´allá´´).   Es algo que dicen los peregrinos durante el viaje (igual que el saludo, ´´¡Buen camino!´´) que añade un poco más de emoción, pues lleva una connotación de ánimo hacia los otros que van caminando. 
 
Se dice que antiguamente, los peregrinos se saludaban con una expresión un poquito más larga: ´´Ultreia, suseia, Santiago´´, la cual significa, ´´¡Ánimo!, que más allá, más arriba, está Santiago.´´
Incluso se ha dicho que ´´Ultrella´´ (´´Vamos más allá´´) servía como un saludo de ánimo al que el otro peregrino siempre tenía que responder, ´´Et suseia´´ (´´Y vamos más arriba´´).

Algunos recursos han sugerido que durante la Edad Media, la palabra ´´ultrella´´ significaba ´´aleluya´´ (o sea, que se empleaba así con un valor parecido) y que los peregrinos solamente la decían cuando llegaban, por fin, a Santiago de Compostela para ver las reliquias del santo.

Me parece impresionante que una expresión tan antigua haya sobrevivido tantos siglos y que todavía esté tan viva y utilizada entre los peregrinos del Camino de Santiago.  No obstante, no me sorprende; pues la tradición de la peregrinación en sí actualmente sigue viva, y el latín ha permanecido como lengua oficial del mundo católico.